Al otro día desperté con una sola idea metida en la cabeza.
Necesitaba ver a mi familia.
Por más que intentara convencerme de que estaba mejor sin ellos, por más que recordara cada discusión, cada traición y cada decepción, seguían siendo mi familia. Seguían siendo las personas con las que crecí, las mismas con las que compartí una mesa durante años, las mismas que conocían mi vida mucho antes de que Julián apareciera en ella.
No podía pasarme el resto de mi vida fingiendo que no existían.
Aquel