11. Raúl
El sol del atardecer tiñó de un rojo encendido los campos de la hacienda cuando una camioneta blanca apareció al final del camino de terracería. Emma, que estaba en el porche trasero junto a doña Marta intentando armar un rompecabezas de madera, aguzó el oído al reconocer el motor. En cuanto el vehículo se detuvo frente a la escalinata principal y la portezuela se abrió, la pequeña soltó las piezas, dejando caer a su muñeco Jack sobre la mesa.
—¡Mamá! —gritó la niña con una fuerza que le inundó