Me puse de pie de inmediato.
La silla se movió bruscamente hacia atrás provocando un sonido seco contra el suelo del comedor mientras sentía la sangre hervirme debajo de la piel.
—Quiero que te vayas ahora mismo.
Ricardo levantó apenas una ceja mientras seguía sentado como si estuviera completamente cómodo dentro de aquella casa. La botella de ron seguía en su mano y honestamente comenzaba a apestarme el olor a alcohol.
—Pero vine a cenar con mi cuñada —respondió con una sonrisa torcida—. Con m