Raúl alcanzó a tensarse antes que yo siquiera entendiera qué estaba pasando.
Lo sentí en la forma en que su mano desapareció lentamente de mi espalda mientras observaba a Julián bajar las escaleras con una calma demasiado peligrosa. No venía gritando ni haciendo una escena, pero eso era precisamente lo que más miedo daba de él. Julián furioso en silencio siempre resultaba peor que cualquier hombre levantando la voz.
La gente comenzó a apartarse discretamente apenas lo vio acercarse. Algunos fin