Me puse de pie lentamente, sintiendo la mirada de Julián clavada en mi espalda como una marca de fuego. El aire en el estudio se había vuelto denso, cargado de esa electricidad que solo nosotros sabíamos generar. Tras aceptar que mañana vería a mi madre, sentí que una parte de su resistencia se había quebrado, pero su control seguía intacto.
—¿Te vas tan pronto? —preguntó desde su silla. Su voz sonó más baja de lo normal, con ese tono de mando que siempre me aceleraba el pulso.
Me detuve a medi