Caminamos por el pasillo del hospital y yo me sentía como si estuviera flotando, pero no era solo por el golpe en la cabeza o por los medicamentos que la doctora me había dado antes de salir. Era la noticia. Estaba embarazada. Tenía una mano aferrada al brazo de Julián, apretándolo con fuerza, y la otra protegía instintivamente mi vientre plano. Me sentía feliz, pero al mismo tiempo el miedo me subía por la garganta. ¿Cómo iba a ser madre en medio de todo este caos?
Julián caminaba con la espal