15. Raúl
Raúl se pasó la mano por la cara, sintiendo los ojos secos y la boca pastosa después de otra noche sin poder conciliar el sueño. Dejó los zapatos de lado y caminó descalzo por el pasillo de madera, cuidando de no hacer ruido para no levantar a la niña. Al llegar a la cocina, doña Marta ya tenía puesta la cafetera en la estufa. El olor a café negro era lo único que parecía traer un poco de realidad a esa casa que se sentía más fría que nunca.
—¿No pudo descansar nada, patrón? —preguntó doña Mart