POV Gael.
Encender el fuego y luego huir es cobarde, quedé como un viejo acosador delante de mi sobrino.
Me pinché acariciando una rosa, mientras me envolvía el dedo en un pañuelo vi a Maximiliano acercarse.
En su mirada vi su intención y me pareció lo más lógico. Solo que mis celos de hombre enamorado me decían lo contrario.
Mi sobrino tenía la misma intensidad en la mirada que su padre, pero carecía de su malevolencia. Era... puro. Y eso me hacía sentir despreciable.
—Diga de una vez qué es