—Sobrino, veo que no eres el único que no puede dormir, justo le platicaba a Arya que la tenemos difícil con la licitación del proyecto.
—Si hablamos de negocios, pero ya vuelvo a mi habitación. —Evité a toda costa que Maximiliano me viera a los ojos.
Gael se disculpó y se retiró primero, Max me tomó de la mano y me dejó en la puerta de mi habitación.
Por encima de su hombro miré a Gael, que nos veía desde un rincón, esa maceta no lo tapaba por completo.
Le di el beso de las buenas noches a mi