Arya.
Ante el incómodo silencio que se cernía entre nosotros, Anna me miraba y luego a Gael.
—Arya, no me obligues a pensar mal, mira que el que calla otorga.
El pánico me impidió decir algo y opté por guardar silencio.
En el fondo tenía miedo de echarle más leña al fuego.
Además si le decía algo que se pudiera usar en mi contra, esa relación con Maximiliano que tanto me había costado mantener en pie se iría a pique.
Divorciarme no estaba en mis planes, al menos con Maximiliano, mi bebe tendr