188- Los ojos no mienten.
Arya.
—Sí, somos nosotros.
Maximiliano respondió en voz baja. Me quedé allí de pie, inmóvil, tragando seco, con los nervios a millón.
Esos rostros serios de los uniformados alimentaban el miedo dentro de mí.
No podía dejar que mis emociones me traicionaran. Aunque era difícil mostrarme serena. Me acordaba mucho de la vez que estuve en prisión.
Mi ex no quería hundirse solo y buscaba lo mínimo para arrastrarme con él.
—Nuestra visita no es de cortesía. —Dijo uno de los policías.
“Adrián cumpl