POV: Cecilia Hernández
El calor me envolvía como una manta pesada. La respiración acompasada bajo mi oído, el latido firme de un pecho que no era el mío, me arrullaban con una sensación que, por unos segundos, confundí con seguridad. No fue hasta que una presión brusca me sacó de aquel sopor que la verdad me golpeó como un rayo.
Abrí los ojos y lo vi: Liam Azacel, despierto, mirándome con esos ojos negros como abismos, fríos, cargados de ira contenida. Un instante me quedé paralizada, incapaz d