POV: Cecilia Hernández
El trayecto en coche se me hizo eterno, aunque apenas habíamos avanzado unos kilómetros desde que dejamos atrás los muros de la mansión de Rayner. Miraba el paisaje sin realmente verlo, aferrada a la sensación de libertad que creía sentir al alejarnos de aquel lugar. Pero esa ilusión se quebró cuando el vehículo disminuyó la velocidad y se detuvo frente a un edificio de fachada imponente.
Fruncí el ceño. No entendía por qué habíamos parado justo allí.
—¿Un hotel? —murmuré