POV: Aslin Ventura
Carttal no dijo ni una palabra durante el camino. Yo tampoco. Me negaba a romper el silencio. No porque no tuviera cosas que decirle… sino porque, si empezaba a hablar, probablemente acabaría llorando otra vez.
Los niños, ya rendidos, se quedaron dormidos en sus brazos. Él los sostenía con la misma delicadeza con la que alguien sostiene algo sagrado. Y esa imagen… esa imagen dolía.
Porque así debió haber sido siempre. Así debió luchar por nosotros desde el principio.
El auto