Mundo ficciónIniciar sesiónEl cielo aún estaba teñido de tonos azulados y anaranjados cuando Lorenzo abrió los ojos. La luz del amanecer se colaba tímidamente en la habitación, dibujando líneas doradas sobre el suelo de madera oscura y las sábanas revueltas de su cama. No había dormido bien. En realidad, no había dormido casi nada.
Se sentó en el borde de la cama, se pasó las manos por el cabello e inhaló hondo, como si el aire de aquella mañana pudiera aliviar el nudo en su pecho. Pero no lo alivió. Nada lo hacía. Desde la noche anterior, desde el beso prohibido, desde el gemido suave de Isabella susurró contra sus labios… desde el susto en el cuarto







