Mundo ficciónIniciar sesiónEl sol de la mañana entraba por las amplias ventanas del cuarto de Aurora, tiñendo el ambiente de tonos dorados y suaves. Cortinas blancas y vaporosas danzaban levemente con la brisa que atravesaba los jardines de la mansión Velardi. El dormitorio infantil, decorado con delicados matices de rosa y beige, parecía una pintura viva: muñecas sobre el sillón, libros apilados en la estantería baja y vestidos coloridos extendidos sobre la cama como pétalos lanzados por manos ansiosas.
Isabella estaba de rodillas frente al armario de la niña, retirando con cuidado perchas con pequeños vestidos bordados. Elegía con esmero el más bonito para aquel día especial. Cada prenda sacada iba acompañada de una sonrisa nostálgica, como si evocara un recuerdo feliz. Aurora observaba sentada en la cama, balance







