Mundo ficciónIniciar sesiónSu petición cayó sobre Lorenzo como una sentencia inapelable. Caliente. Intensa. Dolorosa.
– Tócame... por favor, Lorenzo... – La voz de Isabella era un soplo entre gemidos, cargado de deseo y entrega.
Y fue en ese preciso instante que lo sintió. El abismo.
Un precipicio emocional, un vacío que se abría frente a él. Bastaba un paso. Un solo paso para caer y él sabía que si cruzaba esa línea, no habría vuelta atrás. Los dedos que acariciaban su intimidad temblaban. No de miedo. Sino de conciencia. Conciencia de que estaba a punto de perder el control, de dejar atrás todo lo que pensaba ser, en nombre de algo que lo devoraba por dentro. La mirada, que hasta entonces la devoraba sin pudor, vaciló.







