Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl silencio en el salón era casi suave. Ese tipo de silencio que parece acoger el dolor sin hacer preguntas. Yo aún estaba sentada en el banco del piano, con los hombros caídos, el cuerpo cansado como si hubiera corrido kilómetros sin salir del lugar. La ventana abierta dejaba entrar el olor húmedo de la tierra mojada, y afuera, el cielo seguía grisáceo, como si hubiera elegido vestirse del mismo color que yo por dentro.







