Isabella Fernandes
Mi rostro se encendió en el mismo instante en que el recuerdo del sueño cayó sobre mí con la fuerza de un rayo.
—Mierda… —susurré, llevándome las manos al rostro, como si pudiera esconderme de mí misma y de lo que había sucedido.
Pero ya era tarde. Aquellas imágenes estaban grabadas en mí con la nitidez de un secreto sucio. Ardiente. Irresistible. Se proyectan detrás de mis párpados, danzando como sombras prohibidas, arrastrándome de vuelta a lo que debería haber sido solo u