El sol doraba el riachuelo con reflejos centelleantes, esparciendo un brillo suave sobre las aguas tranquilas. El aroma de la tierra húmeda se mezclaba con el perfume de las flores que crecían alrededor, creando un escenario casi mágico. Una brisa ligera agitaba las hojas de los árboles, haciéndolas danzar en silencio, mientras el murmullo de la corriente servía de banda sonora para un momento que parecía eterno.
Aún con Isabella rodeada por la cintura, Lorenzo dejó escapar un suspiro breve, ce