El sol ya se inclinaba en el cielo, tiñendo el horizonte de tonos dorados y anaranjados que se reflejaban sobre la superficie cristalina del riachuelo. Aquel escenario bucólico parecía sacado de un cuadro: el césped suave aún húmedo por el rocío de la mañana, el aroma fresco del agua que corría perezosa entre las piedras y el canto lejano de los pájaros regresando a las copas de los árboles.
Sobre la toalla extendida en el pasto, Isabella intentaba entregarse al momento. El sombrero de paja, ap