Mundo de ficçãoIniciar sessãoLorenzo permanecía al lado de Isabella como si su propia vida dependiera de ello. Estaba allí no solo como esposo, sino como puerto, roca y refugio. Cada respiración de ella parecía ser la suya, cada gemido le rasgaba el pecho como si naciera en su propio cuerpo. Toda la habitación se redujo a una sinfonía de sonidos primordiales: el aire entrando y saliendo en jadeos, el sudor deslizándose por la p







