Denisse permaneció en el vestíbulo largo rato después de que Noah desapareciera por el pasillo. Aún podía sentir los dedos de él en su mandíbula, su aliento rozándole la piel, la advertencia en aquella voz grave:
“No vuelvas a besarme así… si no quieres que pase algo que no podamos detener.”
La frase la perseguía como un eco. Como un peso cálido en el pecho. Como algo prohibido que no debía sentir. Pero todo se desplomó cuando vio la pantalla de su celular.
“¿Jugando a la novia perfecta? No olv