Clara pasó toda la tarde fingiendo normalidad. Caminaba por su departamento impecable, perfectamente iluminado, con ese aroma a flores blancas que siempre le hacía sentir que tenía la vida bajo control. Pero hoy no funcionaba. Hoy, cada paso era una punzada. Cada respiración un recordatorio de que la verdad se le estaba escapando entre los dedos.
Había visto a Evelyn salir del edificio Blackthorne.
Había visto esa sonrisa satisfecha. Ese brillo de complicidad. Esa expresión que tienen las mujer