Mundo ficciónIniciar sesiónClara llegó a su departamento sin sentir sus piernas. Cerró la puerta con tanta fuerza que el marco rechinó, pero ni siquiera lo notó. Se apoyó en la madera, con el bolso colgando de un brazo, los dedos temblorosos y la respiración acelerada, como si acabara de correr una maratón que no pidió correr. Había estado repitiéndose durante todo el trayecto que no debía perder la calma, q







