Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz entraba suave por las cortinas, dorando los bordes de la cama y el aire tibio que se colaba desde el mar. Afuera, las olas se estiraban perezosas, y las gaviotas sobrevolaban el agua con un ritmo pausado. Todo era quietud. Una quietud casi perfecta.
Laila despertó antes que él.
Por un instante no supo dónde estaba. Sintió el peso de un brazo rod







