Mundo ficciónIniciar sesiónLaila no había vuelto a sentir ese tipo de concentración desde antes del accidente. No era calma, no era miedo, no era rabia. Era algo más frío y más nítido: determinación absoluta. Estaba sentada frente a la mesa del pequeño departamento, con una libreta abierta y varias hojas sueltas esparcidas alrededor, mientras Evelyn caminaba lentamente por la habitación, repasando mentalmente cada variable posible como si jugara una partida de ajedrez en silencio. Afuera, la ciudad seguía con su ruido habitual, indiferente, pero dentro de ese espacio el aire parecía más denso, cargado de intención.
—No podemos entrar improvisando —dijo Evelyn finalmente, rompiendo el silencio—. Clara no es descuidada cuando se siente observada. Y ahora mismo… se siente ganando.







