Mundo ficciónIniciar sesiónMarcus empujaba lentamente el coche doble por el parque, intentando que el movimiento suave calmara a los gemelos. El viento era tibio, las hojas crujían bajo los pies de la gente, y aun así él solo podía pensar en una cosa: algo estaba roto dentro de él y no entendía qué. Clara le había dicho muchas veces que estaban casados, que eran felices, que tenían una vida perfecta, pero cada día que pasaba, algo en su interior le gritaba que esa no era su verdad. No sabía cuál era la correcta, pero esta… definitivamente no lo era.
Los niños sí lo eran. Sus risas, su olor, cómo se quedaban profundamente dormidos en su pecho… eso era real. Más real que cualquier palabra que Clara le hubiera susurrado. Forzar una sonrisa delante de ella se había vuelto agotador. Y peor aún era l







