BIANCA
Son las siete de la mañana y ya es hora de ir a la estación de policía.
Mi abuelo se ofrece a acompañarme y, sinceramente, agradezco que lo haga. Nunca me ha tocado lidiar con una situación así. Una cosa es escuchar historias o ver problemas desde lejos, y otra muy distinta es ir a sacar a alguien que terminó encerrado después de una pelea que se salió completamente de control.
Mientras caminamos hacia el vehículo, no puedo evitar preguntarme si estamos haciendo lo correcto.
—¿No necesit