BIANCA
Observo cómo Christian aborda el vehículo junto a la infame de su madre. Mi abuelo ya se encuentra dentro del automóvil esperándome, pero prefiero quedarme unos minutos cerca de la entrada de la estación para no levantar sospechas sobre nuestro parentesco.
Estoy a punto de regresar cuando una patrulla se detiene a pocos metros de donde me encuentro.
Al principio no le presto demasiada atención.
Hasta que las puertas se abren.
Y los que bajan de ella me hacen abrir los ojos de golpe.