BIANCA
Despierto bastante más tarde de lo habitual. Durante unos segundos permanezco inmóvil, disfrutando de esa sensación agradable que aparece cuando uno ha dormido profundamente después de una jornada agotadora. La habitación está en silencio, apenas iluminada por la luz que se cuela entre las cortinas, y por primera vez en mucho tiempo siento que no tengo ninguna urgencia esperándome al otro lado de la puerta.
Giro el rostro hacia Adrián.
Sigue dormido.
Una sonrisa aparece sola en mis la