ADRIÁN
El día comienza con mi cabeza palpitando como si alguien golpeara desde dentro. Rafaela entra en silencio y deja los analgésicos sobre el escritorio. Me los paso con el agua de un solo trago, sin ganas de nada más.
Francis revisa los documentos frente a mí. Su expresión es tan seria como la mía. No dice una sola palabra mientras avanza página por página, hasta que llega al final. Entonces cierra la carpeta con lentitud.
—¿Me dices que todo esto lo encontraron anoche con Bianca? —pregunta