ADRIÁN
—Roger, asegúrate de que se quede en la habitación de huéspedes —le ordeno—. No quiero que se involucre de más con Bianca… y mucho menos que empiece a tomarse atribuciones que no le corresponden.
Roger me observa más de la cuenta. No es una mirada casual; es medida, analítica. Casi como si me estuviera juzgando.
—Pero, señor… —empieza, con cautela—. ¿Es idea mía o está… escapando de algo?
No aparto la vista.
—Claro que lo estoy —respondo con frialdad—. Y por eso mismo, dejo todo en tus m