BIANCA
Necesito salir y gastar un poco de mi dinero, ya que pagué todas mis deudas: incluso lo que le debía a la dueña del departamento. A la anciana de la cafetería —la misma que me regaló aquella cena tan rica cuando más lo necesitaba— le llevé un hermoso obsequio.
He ahorrado. Mucho. Y aun así, me sigue sobrando dinero. Por primera vez, tengo esa sensacion de que puedo gastar y comprar todo lo que quiera sin preocuparme de que mañana debo pagar deudas, arriendo, comida, porque ahora lo tengo