ADRIÁN
Camino directo hacia mi ascensor privado bajo las miradas poco disimuladas de mis empleados. Es normal que cause curiosidad que el jefe llegue con el labio roto y un moretón visible en el lado izquierdo del rostro.
Siempre me he considerado un hombre que intenta mantener la calma ante todo… o eso creía hasta ayer. Nunca he permitido que mis emociones se apoderen de mí, aunque ayer no aguanté.
Matthew es un hijo de puta con todas sus letras. Estudiamos juntos; siempre competía contra mí,