ADRIAN
El ambiente no cambia demasiado después de lo ocurrido. La música sigue sonando con fuerza, las risas se mezclan con el polvo que se levanta en la pista, y poco a poco más personas se animan a salir a bailar. Es un espectáculo en sí mismo: parejas que se mueven con una coordinación casi instintiva, pasos marcados que parecen heredarse de generación en generación. Es entretenido observarlos… aunque, siendo honesto, sería difícil seguirles el ritmo sin quedar en ridículo.
Bianca parece muc