BIANCA
El día soleado me da una paz que no recordaba sentir en este lugar. Caminamos por el centro del pueblo junto a Adrián, mientras Austin va en su coche, lo que nos alivia bastante, porque, aunque intenta caminar por su cuenta, a los pocos minutos ya está pidiendo brazos.
El ambiente es el mismo de siempre: gente conocida, tiendas pequeñas, el murmullo constante de conversaciones cruzadas. Todo sigue igual… y aun así, para mí, se siente distinto.
Llevo un vestido floreado en tonos pastel, c