El sol estaba en su punto más alto cuando Winnie salió temprano del trabajo, algo poco común en su rutina.
El día había sido extraño, con un vacío palpable desde la mañana. La ausencia de Benjamín en la oficina había alterado su ritmo. Sin su café habitual esperándola en el escritorio y sin su cálida sonrisa, el día se sentía apagado.
Fue durante el almuerzo cuando su compañera de trabajo, Laura, mencionó casualmente:
— Ah, por cierto, Ben llamó esta mañana para decir que no se sentía bien.
Win