Mundo ficciónIniciar sesiónEn un pequeño pueblo rodeado por los paisajes boscosos y serenos de Ontario, Canadá, Winnie Cervantes llega buscando refugio y una segunda oportunidad para ella y su hijo, William. Marcada por un matrimonio abusivo que dejó profundas heridas emocionales y físicas, Winnie intenta dejar atrás su pasado, enfrentando las dificultades de ser una madre soltera en un lugar desconocido. El pueblo, aunque pequeño, tiene una comunidad unida y trabajadora, centrada en la industria maderera. Allí Winnie encuentra empleo y empieza a adaptarse, manteniéndose cautelosa con las relaciones cercanas, especialmente con los hombres, debido a los traumas que dejó su exesposo. En este nuevo entorno conoce a Benjamín Tancredi, un hombre amable y reservado que trabaja en la misma empresa. Benjamín también guarda sus propios fantasmas: la pérdida de su familia en una avalancha lo dejó emocionalmente aislado y con cicatrices que prefiere ocultar. A pesar de sus reservas, Benjamín se siente atraído hacia Winnie y William, mostrando una paciencia y bondad que lentamente comienzan a desarmar las barreras que ambos han construido. La historia explora temas de superación, segundas oportunidades, y el lento pero poderoso proceso de sanar las heridas del pasado mientras se abre la posibilidad del amor y la confianza en un lugar lleno de esperanza.
Leer másPasaron ocho años más, y la vida de la familia Tancredi-Cervantes continuaba llena de cambios y momentos especiales.Emma y Alex, quienes se conocieron desde que ella era apenas una bebé, habían crecido viéndose por videos llamada y en vacaciones, como los mejores amigos. A pesar de la diferencia de edad entre ellos, siempre se habían entendido perfectamente, como si se conocieran desde toda la vida. Emma, ahora con 18 años y 6 meses, es una jovencita brillante, curiosa y con una chispa que encantaba a todos, mientras que Alex, ahora con 34, no solo seguía siendo el hombre simpático y lleno de energía, sino que se había convertido en un verdadero pilar para su familia. Un hombre hecho y derecho.Aunque Alex y Emma eran los mejores amigos, algo más comenzaba a gestarse entre ellos. Alex no podía evitar sonreír cada vez que veía a Emma, y ella, por su parte, siempre lo miraba con una mezcla de cariño y admiración. Sabían que su relación iba más allá de una simple amistad, pero no se apr
Han pasado diez años desde la boda de Winnie y Benjamín, un evento que, aunque había sido pequeño e íntimo, quedó grabado en la memoria de todos. Ahora, la familia se encuentra un poco más madura, los niños han crecido y las responsabilidades parecen haber aumentado, pero el amor sigue intacto.Winnie se encontraba en la sala de su casa, rodeada de cajas y recuerdos antiguos. Mientras revisaba una caja de cartas que había guardado durante todos estos años, sus ojos se detuvieron en un paquete especial: un sobre amarillo, con la caligrafía de Jankel en la portada. Eran cartas que él había escrito a William a lo largo de los años, cartas llenas de amor y consejos, que nunca habían sido entregadas. Habían sido guardadas con la espectativa de un momento adecuado, y ahora parecía ser el momento perfecto.Winnie las colocó todas en una caja de madera, y la llevó a la habitación de William. Cuando entró, él estaba en su escritorio, mirando fotos antiguas de la familia.—¿Mamá? —pregunta Will
Por su parte, Sarah se quedó de niñera de William y Emma, junto a Manu.—¿Viste la cara de Winnie cuando William intentó robarse un trozo del pastel antes de que lo cortaran? —rie Sarah mientras se mete bajo las sabanas en su bata de seda, cuando ya habían dormido a los pequeños en la habitación conectada.—Creo que nadie olvidará este día, ni siquiera esos pequeños momentos caóticos —añadió Manu, mientras abre los brazos y ella se acomoda.—Bueno, ahora me gustaría que disfrutamos este momento, antes de que los niños vayan a despertar.—Estoy de acuerdo, pequeño huracán — le susurra Manu al oído.En otro lado del resort.—¿Listos para empezar el resto de nuestras vidas? —pregunta Winnie, tomando la mano de Benjamín, mientras llegaban a su habitación.—Contigo, siempre estoy listo —responde él, inclinándose para besarla.En ese momento, no había dudas ni miedos. Solo amor, risas y la certeza de que juntos podían enfrentar cualquier cosa. El día de la boda no solo había unido a dos alm
—Todo lo contrario. Apenas gasté en esta boda. Entre el avión de Alex, el descuento que nos dieron en el hotel, y los arreglos que Sarah consiguió con los proveedores, siento que esta boda fue una ganga.James lo mira incrédulo.—¿En serio estás diciendo eso? ¿Acabas de usar la palabra "ganga" para tu boda?—Sí, y no me importa. Mira esto. —Benjamín les muestra su pantalla con una sonrisa de satisfacción.Harold se inclina para mirar y suelta un silbido.—Eso sí que es impresionante. ¿Cómo hiciste para que saliera tan barato?—Es simple: tener buenos amigos. Y casarse en un lugar donde los dueños son básicamente parte de la familia ahora. —Benjamín se encoge de hombros, orgulloso.James se cruza de brazos, sonriendo.—Bueno, si esto es lo que puedes lograr con una buena conexión, creo que Lucy y yo deberíamos reconsiderar nuestra boda. Tal vez volvamos aquí.Harold asiente con entusiasmo.—¿Quién necesita un destino exótico cuando tienes este lugar? Además, el pastel tiene pinta de se





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