—Señor Forcelledo, su tío me pidió venir por usted. —dijo Carlos al verlo descender del avión privado.
—Carlos, ¿qué? ¿Mi tío piensa que voy a salir huyendo?
—No, solo quiere asegurarse de que llegue con bien a la compañía.
—Hmm… No estoy de muy buen humor, no quisiera llegar a la empresa.
—¿Qué sucede, señor?
—Sabes que no me gusta que personas ajenas tomen decisiones sobre mí…
—¿Es por el anuncio de hoy?
—Es correcto, mi tío solo decidió que hoy era bueno anunciar mi llegada, pero en ningún mo