Marina estaba exhausta, si fuera por ella, después de aquel largo baño que se había dado, se pondría la pijama y se metería a la cama a dormir hasta el otro día; sin embargo, Efraín había quedado de pasar por ella a las 7:00 pm para ir a cenar una deliciosa pizza de langosta.
Y ahí estaba ataviada con un bello vestido largo color blanco con hombros caídos, trataba inútilmente de acomodar su rizado cabello, el cual, al final, decidió llevar suelto.
—¡Al menos lo intentaste! —se dijo a sí misma mi