—A ver… Párate ahí… —dijo Efraín deteniendo su marcha y señalándole una flecha color amarilla que se dirigía hacia ningún lugar.
—¿Qué? ¿Qué sucede?
—No he visto que te tomes alguna fotografía y eso es raro. Hoy día todo el mundo se toma selfies y hace en vivos. No te veo haciendo esas cosas, por lo menos, tómate una foto en algo diferente.
Marina sonrió e hizo lo que aquel apuesto joven le pidió, caminó hacia la flecha y posó con una gran sonrisa, mientras este le tomaba una foto. Era extraño,