Aquella pequeña pelea solo provocó que Marina trajera a su mente recuerdos de su vida con Esteban.
Ángel tenía razón; de cierto modo, ella todo el tiempo supo que Esteban jamás la miró como lo hacía con Lorena. Sí, estaba claro que solía responder a sus saludos, pero, no era nada extraordinario, eso lo hacía con cualquier vecino.
Luego del accidente que casi le costó la vida, agregándole que al despertar tuvo que escuchar lo que aquel hombre pensaba de ella, ya no había más dudas, era momento de