Marina no supo cómo responder a aquella pregunta, la respuesta estaba en el fondo de su corazón, pero aún no estaba lista para admitirlo. Estaba claro que la sabía, pero no la quería admitir, menos delante de alguien que acababa de volver a ver.
De pronto, el gran apetito que sentía se esfumó, sin saber qué más hacer o decir, simplemente se hizo a un lado y comenzó a caminar de regreso al hotel.
—¿Marina? —dijo Efraín reaccionando ante lo que había dicho hace pocos segundos. —¿A dónde vas?
Marin