Efraín miraba por el ventanal; su mente se encontraba perdida. Trataba de hallar la forma de arreglar todo, trataba de enmendar la situación, trataba de encontrar las palabras que pudieran hacer que Marina lo escuchara, lo perdonara, pero, por más que lo repasaba una y otra vez, nada de lo que dijera serviría.
—Espero que los documentos que te dejé ya se encuentren firmados. —Se escuchó la voz fría y seria de Patrik.
—No he tenido cabeza para revisar nada… —dijo Efráin tomando un sorbo de su tra