Esteban salió a toda prisa de la mansión que un día había considerado que sería su hogar para toda la vida.
El hombre no quería regresar al apartamento con Lorena; no se sentía en condiciones para soportar alguna discusión o reclamo, menos para decirle que su padre acababa de destituirlo, por lo que condujo a toda velocidad al único lugar donde sabía que podía estar.
Condujo a toda prisa su deportivo por casi la mitad de la ciudad y luego, tan pronto llegó, entró y caminó hacia la habitación de