Patrik no dijo nada más, solo probó el delicioso café que Lina le había preparado; esta era la primera vez en toda su vida que alguien hacía algo como eso.
Aun estando casado, la vida no se había sentido así; en esa época era joven, alocado y en ese tiempo el sexo era lo más importante. Ahora, si bien ambos convivían en ese lugar, no había nada entre ellos, y de cierto modo comenzaba a no disgustarle.
—¿Qué son? —preguntó Patrik, obviando lo que tenía frente a él.
—Son crepas con cajeta, es lo