Lejos de aquel drama infantil, Efraín se había levantado y le había mandado un mensaje a Marina para que se vieran después de que esta dejase a sus niñas en el colegio. Razón por la que, tan pronto como Marina vio que Renata entró al colegio, pidió un taxi que iba pasando y se fue, no permitiéndole a Esteban acercarse a ella por la rapidez con la que se marchó.
Marina llega al punto donde Efraín ya la esperaba con un café y un postre como desayuno.
—¡Hmm! ¡Huele delicioso! ¿Tú lo cocinaste? —pre