Desde aquella madrugada donde Marina escuchó la conversación que Esteban tuvo con Lorena, este no había vuelto a pisar ni por equivocación el hospital, aunque, aquello no quería decir que no estuviera al tanto de cómo iba su esposa, pues todos los días llamaba para preguntar sobre su estado de salud.
Aquellas llamadas solía hacerlas de manera discreta, puesto que regresar a casa con Lorena, tampoco le había resultado fácil. La mujer intentaba por todos los medios ocultar sus celos y las insegur