Esteban, al escuchar aquello, no pudo evitar traer a su mente lo ocurrido en aquella época, lo cual, lo hizo sentir tremendamente culpable. Si había alguien que había cometido un error, ese había sido él.
Todo lo que Lorena había dicho era verdad, todo lo que en su momento estaba destinado a ella, en un mes, pasó a manos de Marina. Él sabía que no la amaba, es más, ni le gustaba, pero, en su momento, eso era lo correcto, era lo que todos esperaban y él no podía decir que no.
—Lore… No te vayas,